Ingeniería en climatización · Servicio en toda España
Respiras aire nuevo a todas horas y el calor que ya has pagado se queda en tu casa. No tienes que abrir ventanas en enero, y no vas a oír nada. Lo ponemos en viviendas nuevas, en reformas y en oficinas.
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Si tu casa está bien aislada, el aire se te queda dentro: humedad, olores y esa sensación de ambiente cargado por la mañana. La ventilación mecánica controlada (VMC) de doble flujo va sacando el aire usado y metiendo aire nuevo sin parar, y un recuperador aprovecha la temperatura del que sale para atemperar el que entra.
Te queda un aire nuevo y filtrado gastando muy poco. Cuando abres la ventana en enero estás tirando a la calle el calor que acabas de pagar; un recuperador de alta eficiencia, hasta el 90 %, se queda con casi todo.
Es el complemento natural de la aerotermia en obra nueva, en viviendas bien aisladas y en rehabilitación.
¿Vives en una casa nueva o recién aislada y notas el aire cargado al levantarte? Ese es justo el caso. Cuéntanoslo y te decimos si te compensa.
En una vivienda no basta con abrir ventanas: el Código Técnico te pide un sistema mecánico o híbrido, con caudales mínimos por estancia. De referencia, 8 litros por segundo en el dormitorio principal, 4 en los demás, entre 6 y 10 en el salón y una campana de al menos 50 en la cocina. Y aunque no haya nadie en casa, el sistema sigue moviendo un mínimo.
Si tienes oficina, comercio o local, manda el RITE, que clasifica el aire por categorías y fija cuánto aire de la calle hay que meter por persona: 12,5 litros por segundo en una oficina o un aula, 8 en una tienda o un restaurante.
Y ojo con la confusión que sale cara: por bueno que sea tu equipo de climatización, no te sustituye a la ventilación, porque mueve el aire que ya tienes dentro. Lo contamos también en conductos y VRF, y en empresas y locales proyectamos las dos cosas a la vez.
Si estás en obra nueva o en reforma, esto hay que justificarlo igual que la calefacción. Lo calculamos y te lo dejamos documentado, para que no te aparezca al final del proyecto.
Saca el aire viciado de baños y cocina sin parar, y el nuevo te entra por las habitaciones. Es el sencillo y el más barato.
Te mete aire nuevo filtrado y saca el usado, quedándose con su calor. Es el que mejor aire deja y el que menos gasta. ¿Cuál te conviene? Depende de cómo sea tu casa y de dónde vivas, y te lo decimos en el estudio.
Un doble flujo son dos redes de conductos, una que lleva aire nuevo a dormitorios y salón y otra que saca de cocina y baños, con la unidad del recuperador en medio. Esa unidad te cabe en un falso techo, un trastero, un armario técnico o la cubierta, y pide dos tomas al exterior, una para coger aire y otra para soltarlo, separadas para que no se mezclen.
En obra nueva se proyecta con el edificio y ni lo notas. Si estás de reforma, lo que tienes que reservar es falso techo en el pasillo, que es por donde suele ir la red. Las rejillas se eligen de baja velocidad, para que el aire entre sin corriente y sin ruido.
Y si estás reformando, este es el momento: pasar los conductos con el techo abierto no te cuesta casi nada, y hacerlo después vuelve a ser obra. Enséñanos los planos antes de cerrarlo.
Tienes aire nuevo las veinticuatro horas sin abrir una ventana ni quedarte helado.
Ventilas casi sin gastar: el recuperador se queda con la mayor parte de tu calor antes de soltar el aire usado.
Se te acaban las condensaciones en los cristales y el moho en las esquinas del baño.
Los filtros paran polen, polvo y partículas finas. Si en tu casa hay alguien alérgico, lo va a notar el primer día.
Un doble flujo funciona las veinticuatro horas gastando unas decenas de vatios, y a cambio te pide una sola cosa: cambiarle los filtros.
El filtro no se elige a ojo: lo fija el RITE según lo sucio que esté el aire donde vives y la calidad que se exija dentro. En vivienda lo normal es que te salga F7 o superior, que para polen, esporas y partículas finas.
Los cambias tú, sin herramientas, abriendo la tapa, cada cuatro a seis meses según lo cargado que vaya el ambiente en tu zona. Es la única revisión que necesita, y va incluida en nuestro plan de mantenimiento.
Y si alguien de casa es alérgico, dilo en la visita: se nota en la elección del filtro y en cómo se programa el equipo.
Empezamos calculando el caudal que necesita cada estancia según el Código Técnico, o según el RITE si es un local u oficina. De ahí sale el recuperador y el diámetro de cada conducto.
Después trazamos la red por el falso techo, colocamos la unidad con sus dos conexiones a la calle y montamos las rejillas. Al terminar equilibramos los caudales midiendo rejilla por rejilla, que es lo que separa una ventilación que funciona de una que hace ruido y no ventila. La dejamos legalizada.
Estudiamos la mejor solución de ventilación para tu vivienda, sin compromiso.
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