Ingeniería en climatización · Servicio en toda España
Disfruta de tu piscina más meses al año con una bomba de calor eficiente que mantiene el agua a la temperatura perfecta con un consumo muy bajo.
★★★★★ 5,0 Opiniones en Google
La bomba de calor coge la energía del aire de tu jardín y se la pasa al agua del vaso: por cada kWh de electricidad que gasta, le mete al agua hasta 4 o 5. Con eso te bañas meses más, y si es cubierta o interior la usas el año entero.
Te sirve igual con piscina exterior o cubierta, y lo mismo en casas que en comunidades, clubes deportivos y hoteles.
¿Cuántos meses usas hoy la piscina y cuántos querrías usarla? Esas dos cifras son el punto de partida de todo lo demás.
Si tu piscina está al aire libre, el RITE no te deja calentarla con energía convencional: solo con renovables o residuales. Una caldera de gas o de gasóleo se queda fuera, aunque te la ofrezcan.
La bomba de calor sí entra, porque el propio reglamento la cuenta como renovable cuando su rendimiento estacional pasa de 2,5, y las de piscina lo pasan de largo. Es la vía legal y además la más barata para tener el agua a punto en mayo y en octubre.
Si la tienes cubierta, el reglamento te fija además el confort: agua entre 24 y 30 grados, el aire de la sala algo por encima para que no te dé el escalofrío al salir, y la humedad controlada para que no condense en cristales y techos. Ahí la bomba suele ir con deshumectación, y se proyectan juntas.
Así que si te han ofrecido calentarla con gas, no es solo que salga más caro: al aire libre no está permitido. Pregúntalo antes de firmar.
Los kilovatios no salen del volumen sin más: salen de cuánto calor se te escapa del agua en el mes más frío en que la quieras usar. En Madrid, una piscina exterior de 50 m³ que quieras mantener a 27 grados hasta octubre pide unos 8 o 9 kW, trabajando las horas que tengas puesta la depuradora.
Lo que más mueve esa cifra es si tapas o no tapas. La mayor parte del calor se va por evaporación, y una manta térmica corta esa fuga casi entera: los fabricantes hablan de hasta un 70 % menos de energía. Si tapas, la máquina te sale más pequeña y trabaja menos horas. Si no tapas, hay que ir a más.
Con el volumen del vaso, el mes hasta el que quieras bañarte y si vas a tapar o no, te damos el número. Y si no piensas tapar, te va a hacer falta más máquina: te lo diremos aunque no te guste oírlo.
Mantienes el agua a temperatura de baño cuando tus vecinos ya han cerrado la suya.
Las inverter que ponemos siguen calentando con el aire bajo cero, que es justo cuando la temporada se estira o se te acaba.
Si tapas el vaso, gastas bastante menos y la máquina trabaja menos horas.
Subes o bajas la temperatura estés donde estés, y llegas con el agua lista.
Es un equipo compacto que va fuera, cerca de tu cuarto de depuración. Se conecta después de la bomba y del filtro, con un bypass que regula el caudal y que además permite aislarla para el mantenimiento sin pararte la depuradora.
Pide aire alrededor y la salida orientada lejos de los bañistas y de las ventanas de tus dormitorios. Los equipos inverter modulan y suenan mucho menos que los de arranque y parada, y eso lo vas a agradecer una tarde de julio en el jardín. Ojo con dos cosas que se olvidan: no debe recibir salpicaduras del vaso ni apoyarse en una base que te transmita vibraciones.
Y si tu casa ya lleva aerotermia o geotermia, no necesitas una máquina aparte: la misma bomba puede ocuparse del vaso a través de un intercambiador de titanio, que separa el agua clorada del circuito del equipo. Eso sí, la piscina tiene que haber entrado en el cálculo desde el principio.
Dónde va la máquina lo miramos en tu jardín, no sobre un plano. Es lo que evita que acabe sonando donde no debe.
Empezamos por las pérdidas: cuánto calor pierde tu piscina en la peor semana de la temporada que quieres cubrir, con su volumen, su orientación al viento y si lleva cubierta. De ahí sale la potencia, no de una tabla.
Después colocamos la máquina donde rinde y no molesta, la conectamos a la depuradora con su bypass, la ponemos en marcha y la dejamos legalizada. Cada temporada, si quieres, la revisamos dentro del plan de mantenimiento.
Y si ya tienes aerotermia o geotermia en casa, dilo: puede que no necesites otra máquina.
Dinos los metros del vaso, hasta qué mes la quieres usar y si tienes cubierta, y calculamos el equipo que le corresponde.
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