Ingeniería en climatización · Servicio en toda España
Facturas que no bajan, averías que siempre llegan en enero y una sala de calderas que ya ha dado lo que tenía que dar. Hay salida, y no pasa por cambiar una caldera vieja por otra.
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El gasóleo o el gas se lleva una parte enorme de la cuota, y su precio no depende de vosotros. Bajáis el termostato y aun así llega una derrama.
La caldera falla en pleno enero, con el edificio a tope y el servicio técnico desbordado. Y hasta que llega la pieza, a esperar.
Piezas cada vez más caras para una máquina amortizada hace años. Cada arreglo es dinero que se tira a una instalación que está de salida.
Repostajes, inspecciones, revisiones obligatorias y una normativa que cada año aprieta más a las calderas de combustión.
Se retira la caldera y en su lugar va una bomba de calor que da servicio a todo el edificio. En la mayoría de casos se conserva la distribución existente y los radiadores: la obra se concentra en la sala de máquinas, no en las viviendas.
Y aquí está lo que suele resolver la mayoría de dudas en la junta: cada vivienda lleva su propio contador. No se reparte a partes iguales ni por coeficiente: cada uno paga exactamente la energía que ha consumido. El que apenas está en casa lo nota, y el que gasta más también.
Calefacción, agua caliente y, si interesa, refrigeración. Todo con el mismo equipo y sin quemar nada dentro del edificio.
Medición individual del consumo real. Se acaban las discusiones sobre quién gasta y quién no.
Los radiadores y las tuberías que ya existen siguen sirviendo. Menos obra, menos coste y menos molestias para los vecinos.
Sin depósito de gasóleo, sin repostajes y sin las obligaciones que arrastra tener una caldera de combustión en el edificio.
El ACS de un edificio se puede plantear de dos maneras, y ninguna es mejor que la otra en abstracto: depende del número de viviendas, de cómo y cuándo se consume, y del espacio disponible en la sala. Valoramos las dos en el estudio y os recomendamos la que encaja en vuestro caso.
Se calienta el agua y se guarda en un acumulador, lista para usar. Cubre muy bien las puntas de consumo cuando se abren varios grifos a la vez y permite calentar en las horas de tarifa más barata. Es la solución más habitual.
El agua se produce en el momento del consumo, con un módulo en cada vivienda. Al no haber depósito desaparece el punto crítico de la legionela y se simplifican los controles asociados, no hay pérdidas por mantener el agua caliente y no se agota.
Cada vivienda mide el agua caliente que consume y la paga igual que la calefacción: por consumo real.
Número de viviendas, simultaneidad de consumo, espacio en la sala de máquinas y coste de mantenimiento. Con eso sobre la mesa se ve claro cuál conviene.
El CAE no se cobra por instalar aerotermia: se cobra por sustituir la caldera. Lo que se certifica y se paga es la energía que el edificio deja de quemar.
En una comunidad se sustituye una instalación que da servicio a decenas de viviendas, así que el ahorro certificado es muy grande. Es dinero que entra en la cuenta de la comunidad y que permite recuperar una parte importante de la inversión.
La compensación depende del combustible que se sustituye, del consumo real del edificio y del equipo que se instala. En el estudio os damos una cifra estimada de lo que puede recuperar la comunidad. Del papeleo nos encargamos nosotros de principio a fin: la comunidad no tiene que presentar nada ni tratar con la administración.
Cómo funciona el CAE →Sabemos cómo funciona una comunidad: aquí no hay una decisión, hay una votación. Por eso preparamos las cosas para que se puedan presentar, consultar y aprobar en junta.
Vemos la sala de calderas, la distribución y los consumos reales del edificio.
Elegimos el equipo y la configuración que encaja en vuestro edificio, dimensionados sobre el consumo real que hemos medido.
Un documento que se puede presentar y votar, con la inversión, el ahorro estimado, la cifra del CAE y los plazos.
Planificada para reducir al mínimo el tiempo sin servicio, avisando con antelación de cada corte.
Registro de la instalación ante Industria, certificados y tramitación completa de la compensación.
Cuando la obra termina seguimos ahí: mantenimiento, revisiones y cualquier duda que surja con la instalación.
No es nuestra primera instalación a escala de edificio. Hemos ejecutado aerotermia en comunidades de propietarios y en promociones de viviendas, con equipo propio y entregando la instalación probada, legalizada y lista para funcionar.
Estudio, ingeniería, instalación, legalización, CAE y mantenimiento. El administrador tiene un único teléfono al que llamar.
Somos ingenieros en climatización. El cálculo de vuestra instalación lo hacemos nosotros, a partir de los datos reales del edificio.
La instalación la ejecuta nuestro personal, no una cadena de subcontratas que nadie controla.
Cumplimiento del RITE, certificados de eficiencia energética y documentación lista para la comunidad.
Visitamos el edificio, estudiamos vuestra sala de calderas y os entregamos una propuesta con la inversión, el ahorro y la compensación del CAE sobre la mesa. Sin coste.
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