Ingeniería en climatización · Servicio en toda España
Climatiza entera tu casa o tu edificio sin un solo aparato a la vista: todo va oculto arriba y abajo solo asoman las rejillas. Instalamos las dos soluciones, con ingeniería propia y la legalización incluida. Cuéntanos qué espacio tienes y te decimos cuál te encaja.
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VRF significa caudal de refrigerante variable. Una central de control manda a cada zona solo el refrigerante que esa zona pide en ese momento, así que el compresor trabaja menos y el rendimiento aguanta alto aunque tengas mucha superficie.
Con una red de conductos por detrás, climatizas la planta entera de forma pareja, y cada ala puede ir a lo suyo. Es lo que se proyecta cuando el edificio es grande, o cuando la reforma no te deja tocar la fachada.
¿Tu edificio está en ese caso? Cuéntanos cómo es y para qué se usa, y te decimos si le conviene un VRF o le basta con conductos. Sin compromiso y antes de que te gastes nada.
En la aerotermia por conductos, la bomba de calor produce agua a la temperatura que toca y un fancoil la convierte en aire. Ese aire se reparte por el falso techo y te sale por las rejillas de cada habitación.
Y esa misma bomba puede darte además calefacción por suelo radiante y agua caliente sanitaria: toda la casa con un solo equipo.
A la vista te quedan solo las rejillas de impulsión y retorno. Sin aparatos en las paredes ni unidades a media altura.
Si estás de reforma, este es el momento de decidirlo. Una vez cerrado el falso techo, meter la red cuesta mucho más. Llámanos antes de taparlo.
No tienes que tratar toda la casa igual. Se colocan compuertas motorizadas en los ramales y un termostato por zona: cuando una llega a su temperatura, su compuerta cierra y el aire se va donde todavía hace falta.
Así puedes tener apagada la zona de noche mientras climatizas el salón, o dormir con los dormitorios más frescos que el resto.
Cuántas zonas hacen falta se decide en el estudio. Dinos cómo vivís la casa, qué habitaciones se usan por la mañana y cuáles por la noche, y te proponemos las zonas que te van a servir de verdad.
Aquí hay una confusión que sale cara. Un sistema por conductos o un VRF mueven el aire que ya tienes dentro: lo enfrían o lo calientan y lo devuelven a la sala. Renovarlo es otra cosa, y el RITE te la exige aparte.
El reglamento clasifica el aire interior en categorías y fija cuánto aire de la calle hay que meter en cada una. Busca la tuya:
IDA 1, aire de óptima calidad: hospitales, clínicas, laboratorios y guarderías. 20 litros por segundo y persona.
IDA 2, aire de buena calidad: oficinas, aulas y zonas comunes de hoteles y residencias. 12,5 litros por segundo y persona.
IDA 3, aire de calidad media: comercios, cines, restaurantes, habitaciones de hotel y gimnasios. 8 litros por segundo y persona.
Por eso, cuando proyectamos un VRF en una oficina o un local, la ventilación va en el mismo estudio. Se resuelve con una máquina de doble flujo que recupera el calor del aire que sale, de modo que renovar no tire por la ventana lo que acaba de costar climatizar.
Nosotros proyectamos las dos cosas a la vez, y por eso el presupuesto que te damos no se queda corto después. Si ya tienes otra oferta encima de la mesa, míralo: comprueba si incluye la ventilación o solo la climatización.
Todo el edificio va a frío o todo va a calor. Es el más sencillo y te sale más barato, y te vale si tus zonas piden siempre lo mismo a la vez.
Puedes tener frío en unas zonas y calor en otras a la vez, y el calor que sobra de las que enfrían se va a calentar las demás. Es el que te interesa si tienes salas al norte y al sur, o plantas que se usan de forma distinta.
Puedes ampliarlo después sin rehacer lo que ya tienes: se añaden unidades interiores según vayas ocupando plantas o cambiando el uso de una zona.
Consume según lo que le pidas en cada momento, no a pleno rendimiento todo el día. Y si eliges recuperación de calor, todavía menos.
Entre 22 y 39 dB según el modelo y la velocidad. No vas a tener la máquina en la pared del despacho: va arriba, escondida.
Todo el equipo queda oculto. En la sala solo verás las rejillas y el termostato.
Te encaja si tienes una vivienda, un local o una planta: un equipo te resuelve calefacción, refrigeración y agua caliente. Es lo que ponemos en unifamiliar, en pisos grandes y en locales de una sola actividad.
Te encaja si tienes muchas salas con usos y horarios distintos, o varias plantas. Una o varias unidades exteriores dan servicio a muchas interiores, y el sistema va creciendo contigo. Es lo que ponemos en oficinas, hoteles y comercios.
En el estudio técnico te decimos cuál encaja en tu caso, y por qué.
En un VRF el refrigerante no se queda dentro de la máquina: recorre tu edificio hasta cada unidad interior. Eso hace que la carga sea grande, y por eso hay un cálculo que nadie se puede saltar.
La norma UNE-EN 378 obliga a ponerse en lo peor: que toda esa carga se escape de golpe en la habitación ocupada más pequeña que tengas. Ahí la concentración no puede pasar del límite del refrigerante ni acercarse a su límite de inflamabilidad. Si el número no sale, hay que rediseñar el reparto, o poner detección de fugas, válvulas de corte y ventilación forzada.
Va en el proyecto, no es una comprobación de última hora, y lo hacemos antes de elegirte la máquina.
Si estás comparando ofertas, pregunta por ese cálculo. Es la forma más rápida de saber si detrás hay una ingeniería o solo un catálogo.
Es la pregunta que todo el mundo hace: ¿cuánto techo pierdo? Las unidades más planas del mercado miden 200 mm de alto, y a eso hay que sumarle el conducto, el aislamiento y el hueco para montarlo. Por eso vas a tener que bajar el falso techo del pasillo por donde pase la red. En las habitaciones no baja.
También necesitas registros: una trampilla junto a la máquina para llegar al filtro y a la batería. Si no la dejas puesta, cada mantenimiento acaba levantando el techo.
Y hay algo que no vas a ver pero que decide si el sistema funciona: la presión estática de la unidad, que se ajusta en varios escalones. Es lo que marca hasta dónde empuja el aire. Con la red mal calculada, la habitación del fondo se queda sin caudal aunque a la máquina le sobre potencia.
Todo esto se decide antes de comprar nada. Enséñanos los planos, o la casa, y te decimos por dónde iría la red, dónde baja el techo y dónde no.
Empezamos calculando: cargas térmicas estancia por estancia, caudales de aire y trazado de la red. De ahí salen la potencia de la máquina y la sección de cada conducto. De ese cálculo depende que el aire te llegue igual de bien al último cuarto que al primero.
Después instalamos, coordinándonos con el resto de gremios cuando hace falta, y legalizamos la instalación conforme al RITE. Hablas con una sola persona desde la primera visita hasta la puesta en marcha.
Cuéntanos qué necesitas (local, edificio o vivienda) y te preparamos un estudio a medida, sin compromiso.
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